Quienes Somos

Logo final final rojo

El Aliento nació en 2011 como un proyecto que pudiera funcionar como canal expresivo de lo que sus fundadores llaman  ”CULTURA DE CANCHA”, en el más amplio de los sentidos.

Apasionados desde niños tanto en el juego bien jugado como en todo el fenómeno cultural y sociológico que implica el fútbol (e ir a ver un partido), decidieron que era momento de comenzar a registrar a través de fotografías de calidad todas aquellas cosas que (re)construyen, casi piezas de un enorme y complejo rompecabezas, el “marco” de (y en el cual) se disputan los partidos de los distintos torneos argentinos (sobre todo los de la Primera A y el Nacional B).

En nuestro logo de marca, utilizamos elementos que identifican la forma tan peculiar de alentar en Argentina, algo que ya es un producto exportación  tal cual el vino o la carne. Utilizando diversos colores buscamos crear la identidad del medio con el hincha del equipo que sea y no exclusivamente de alguno(s) determinado(s).

Las fotografías hacen especial hincapié en los hinchas, sus rostros y gestos. Registrar e intentar captar emociones y sensaciones antes, durante y después del encuentro es el mayor de los objetivos. Porque como el inolvidable Enrique Santos Discépolo en El Hincha (1951) también nos preguntamos “¿qué sería de un club sin el hincha? Una bolsa vacía. El hincha es el alma de los colores. Es el que no se ve, el que te da todo sin esperar nada”.

Pero, si bien los personajes de nuestras historias, de nuestro trabajo son ellos, no nos contentamos con unos cuantos rostros emocionados después de un gol. Ni con los puños cerrados al cielo. Buscamos esas imágenes pero también nos interesan (y mucho) todas las alternativas que ofrece el partido que se haya elegido para cubrir.

El objetivo es rescatar esa atmosfera, la “cultura de cancha” que sólo conoce bien aquél que haya seguido a algún equipo por mucho tiempo. Narrar con imágenes  a quien sigue el fútbol tanto como a quien no tiene la posibilidad de ir, cómo son los alrededores de un estadio, evocar el olor y el humo de los cientos de choripanes en las calles cercanas a la cancha, los colectivos llenos que se acercan al estadio a la hora señalada, las banderas flameando al viento, los niños de la mano de sus padres, llevando orgullosos camisetas que aún les quedan enormes. Incluso, en todo este tiempo, hemos captado situaciones que pueden contener cierta gracia o ironía, así como banderas, tribunas llenas (pero también vacías), puestos de comida, policías armados como para la guerra y ese largo etcétera que no podríamos resumir aquí, en tan pocas líneas.

ACLARACIÓN NECESARIA: No desconocemos que en los últimos veinte años, violentos (de todos los clubes, desde los más grandes e importantes hasta los más pequeños) cobraron mayor notoriedad. Un lamentable protagonismo ganado a fuerza de suspensión de partidos, incidentes de todo tipo, negociados varios, dinero fácil y, lo peor de todo, de muertes. Los alimenta la sensación de impunidad con que se parecen mover -a partir de múltiples vinculaciones políticas-, tanto como la propagación de lo que algunos estudiosos del tema han denominado cultura del “aguante” (Alabarces, 2012).  Mencionamos esto porque si bien creemos que a esta altura es innecesario explicitar que RECHAZAMOS DE PLANO CUALQUIER TIPO DE CHANTAJE, NEGOCIADO Y VIOLENCIA EN NOMBRE DEL AMOR AL CLUB O LOS COLORES, sabemos bien (y por experiencia propia) que esos grupos están aún dentro de los estadios. Gozan de muy buena salud. Es más, habitualmente se mueven como los “verdaderos” dueños de los clubes. No podemos hacer como si no existieran. No se trata de cerrar los ojos y apuntar la cámara hacia otro lado. Hasta que no haya un cambio radical, profundo y sostenido serán parte del “marco” de un partido.

Decimos esto porque queremos señalar muy claramente que si bien RECHAZAMOS LA VIOLENCIA (SIN NINGÚN PERO) nos dedicamos a fotografiar, entre otras cosas, banderas. Y, como ya todos saben, muchas (sobre todo las más espectaculares) pertenecen a esos grupos, o a grupos vinculados a ellos. Tenemos nuestras reservas y opiniones sobre cómo debería funcionar el fútbol, pero, como ya hemos dicho, también creemos que si la Justicia no les niega el acceso a la cancha estarán ahí, ocupando un lugar en las tribunas.

Esto no significa que por eso creamos merezcan ni mayor espacio ni un trato diferente que el resto de los hinchas. Si una imagen nos interesa por su valor estético o narrativo la tomamos y sino elegiremos otra. Porque, insistimos, nos parece una locura que exista gente que pueda justificar el lastimar e incluso matar a otro cuyo “delito” es amar a otro club, elegir otros colores. Eso no es la pasión que nos interesa. Ese no es el folclore o el colorido que queremos para nuestras imágenes. ESE NO ES NUESTRO MENSAJE.

 

Equipo El Aliento